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domingo, 28 de junio de 2009

Aumenta en jóvenes visión crítica de comicios

En las últimas tres semanas, abstencionistas, defensores del voto, detractores de él, analistas políticos y ciudadanos se han enfrascado en un debate sobre sufragar o no

En las últimas tres semanas, abstencionistas, defensores del voto, detractores de él, analistas políticos y ciudadanos se han enfrascado en un debate sobre sufragar o no.

La polémica surgió a raíz de la campaña impulsada por colectivos, organizaciones sociales e individuos que, hartos de la forma como se hace política en México, decidieron enarbolar la bandera del voto en blanco o el voto nulo.

Se trata de un movimiento que nació y creció utilizando las herramientas de internet: blogs, Facebook, Twitter. Es una corriente que ha logrado lo que muchos partidos políticos anhelan: captar la atención de los jóvenes votantes.

La operación en favor del voto nulo se impulsa desde mayo en cientos de sitios electrónicos y sus promotores se disputan con los partidos la última decisión de los electores, sobre todo de los jóvenes que representan 30% del padrón electoral.

Y precisamente fueron los jóvenes de Jalisco quienes comenzaron el movimiento del voto nulo.

Etienne Von Bertrab, Carlos Páez Agras y Jorge Sul de la Cueva son parte de la Plataforma 39, organización que nació con una causa ecologista al denunciar la contaminación de los ríos de la zona conurbada de Guadalajara. Ahora, en tiempos electorales añadió una causa más: la promoción del voto nulo.

Su tarea, aseguran, despertó el interés de miles de jóvenes que en otras épocas se mostraban desinteresados en la política, no solían emitir sus opiniones y participar.

Carlos Páez señala: “Nuestra apuesta es refundar el régimen, no hacerle más parches, no depositar nuestra confianza en los individuos de los partidos. Para eso, antes de las elecciones vamos a reforzar nuestra campaña, utilizando los mensajes de texto por celular, repartiendo propaganda e informando a la gente en las calles sobre las razones de anular el voto”.

Al respecto, Ravi Singh, colaborador en la campaña de Barack Obama, y a quien se le conoce como el “gurú” estadounidense de la mercadotecnia, señaló en fecha reciente que los políticos mexicanos ven la web como algo de los jóvenes, como una moda, no han entendido que “todo gira en torno a dar poder a la gente, a escucharlos, en lugar de hablarles. Los políticos no tendrán otra opción que usar esta tecnología”.

José Woldenberg, ex consejero presidente del Instituto Federal Electoral, defiende la idea de votar por “el menos malo”. Otros más radicales, como el grupo Acción Revolucionaria de la UNAM, proponen no acudir a las urnas y quemar en el Zócalo la propaganda electoral de los partidos políticos. También hay quienes, como el empresario Alejandro Martí que encabeza la organización México SOS, condicionan su voto al compromiso, ante notario, de los candidatos a cumplir con sus promesas de campaña.

En opinión de Martí, el ejercicio del 5 de julio representará “el voto del repudio, del asco, del hartazgo y del gran dolor de ver que con nuestro dinero se separan del pueblo. Esto ya no puede seguir así, tenemos que regresarle el empoderamiento a la ciudadanía y equilibrar las fuerzas para que este país prospere”.

Estas posiciones tan diversas coinciden en un punto en común: los partidos y sus actores se han alejado de la agenda social, al tiempo de que ignoran a los electores al día siguiente de los comicios. Hasta ahora, el voto nulo es el nuevo protagonista de una elección en México. Dentro de una semana se sabrá si tendrá efectos en la escena política.

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